Esta serie de retratos busca capturar el momento único e irrepetible en que un fragmento de mi historia personal es interpretado por otros. Cada persona retratada leyó un texto que escribí en 2019, donde narro experiencias profundas y, en algunos casos, dolorosas de mi vida. Las reacciones que ves son genuinas, espontáneas y únicas, un reflejo de cómo mi historia se transforma en sus emociones.
El proyecto incluye 36 retratos, el número simbólico de un rollo fotográfico, como una manera de rendir homenaje a la tradición analógica, aunque las imágenes fueron tomadas digitalmente. Cada retrato es una ventana a la conexión entre mi experiencia y la empatía de quienes la recibieron.
Aquí, no solo narro mi vida; los ojos de cada persona la reinterpretan, dándole nuevos significados. El silencio entre las palabras y las miradas dice tanto como los gestos visibles. Este proyecto es una exploración del impacto emocional y cómo nuestras historias pueden resonar, tocar y cambiar a otros.